¿Un blog en la era de la IA? Mi terapia analógica
Quizás sea absurdo empezar un blog justo ahora. En una época donde casi nadie lee más de dos líneas seguidas y las inteligencias artificiales escupen artículos a la velocidad de la luz, hacer esto se siente tan anacrónico como enviar un fax. Yo mismo me lo cuestiono. Tras años de excusas baratas sobre "la falta de tiempo", ¿por qué ahora? ¿Es una buena idea?
La respuesta es un "sí" rotundo, pero con letra pequeña. Si buscara el éxito viral o convertirme en el influencer de turno, esto no tendría ningún sentido. Pero mi motivo es puramente egoísta: supervivencia mental.
Necesito analizar mis pensamientos y, curiosamente, la mejor forma de entender el ruido de mi cabeza es sacarlo fuera.
De hecho, estas notas nacen de un bolígrafo y un cuaderno. Sí, tecnología punta. Mi cerebro exige esa conexión física con la mano; necesito rayar papel para entender lo que siento, aunque luego esos garabatos acaben en la basura.
Llevo un tiempo lidiando con la ansiedad y esas noches en vela mirando al techo. Y aunque sé que ir al psicólogo es la opción A (y la correcta), escribir este blog se ha convertido en mi terapia de guerrilla. Es un intento de poner orden en el desorden.
Ser sincero hoy en día es un deporte de riesgo, casi un acto de rebeldía. ¿Por qué un blog público y no un diario bajo llave? Porque sospecho que tú, que estás leyendo esto al otro lado de la pantalla, quizás sientas algo similar y no sepas qué hacer.
No busco salvar a nadie, pero si logramos que este rincón sea un refugio compartido en medio del caos digital, el experimento habrá valido la pena. De momento, estas líneas escritas a las ocho de la mañana en el metro ya me han dado la gasolina suficiente para empezar el día.
Inicia sesión para participar en la conversación y aportar valor.
Identificarse para comentar